lunes, 29 de julio de 2013

TIEMPO DE GAZPACHO

   Los años me han echo un escéptico contumaz  y cada día me trae motivos para pensar que estoy en lo cierto:  nada es lo que parece.
   A menudo lamento el tiempo que he perdido en los aeropuertos,  una considerable parte de mi vida invertida en la espera de un medio que odiaba tanto como temía y que solo la responsabilidad y quizás algún whisky alentador,  parecían justificar.  Todo para decir lo que otros esperaban oirme o para oír lo que ya sabía.
   Mis tiempos de miedos,  pocos pero intensos,  los compartía con el tren.  Lentísimos coches cama de estirados revisores o AVES de inquietante rapidez en los que el tiempo pasaba demasiado lentamente contemplando,  oyendo más bien,  cuanta estupidez puede llegar a exhibirse con un teléfono móvil activo.   Los trenes también se la pegan,  parece,  porque hay seres humanos llevándolos y,  sobre todo,  porque otros seres humanos,  o vaya usted a saber qué son,  hacen números y ahorran seguridad para aumentar bonos y otras pagas.
   A todo esto,  un Papa nuevo,  un tal Francisco,  parece ir a liarla.    De nuevo mi natural escéptico me pone en alerta ante lo inédito:  escandaliza a los obispos y perturba a esa gentuza que figura como tertulianos en los más recalcitrantes medios.  Entre  Francisco y Rouco hay tanta diferencia como distancia. 
   Yo sigo con alergia a los aviones y ahora temo ya al tren;  aunque me fío más de los pilotos que de los ejecutivos de ADIF y RENFE,  que solo navegan con su  bolsillo. 
   Seguiré montando en moto.  Es verano;  tiempo de gazpacho.
  

martes, 23 de julio de 2013

EL PREGONERO

   Hubo una época en la que el nacimiento de un inglés era una mala noticia para el mundo civilizado,  pero los tiempos cambian y ahora eso se ha generalizado,  porque los años nos igualan a todos para peor.
   El pregonero hace horas extraordinarias,  que solo cobra según el país del anuncio y nos cuenta lo del hijo de Catalina con la desafortunada coincidencia en la decisión de Rajoy de comparecer para contar su versión,  dice,  del sainete interno del PP.
Pues qué oportuno,  -  aseguran que exclamó Mr. Appleton,  así llamado.
   Antes,  la rama patética del partido entonará incansable su himno:  " ahora que estamos reunidos,    vamos a contar mentiras,  tralará,  vamos a contar mentiras,  tralará,  vamos a contar mentiras..."
   "Por el mar corre la liebre,  -  añadirá el presidente,  - por el mar corre la liebre,  por el monte la sardina,  tralará,  por el monte la sardina,  tralará,  por el monte la sardinaaaa... "
    Mientras,  un impresentable propone el no va más del saqueo con un contrato basura adobado con indemnización de diez días,  al mismo tiempo que propugna acortar la duración de la prestación por desempleo.  ¿ Su familia,  bien?.
   Y el pregonero se queda mudo ante tanto cretino;  él solo quería hablarnos de lo del hijo de Catalina y para eso se vistió de pirata.
   -Tres kilos ochocientos, -  se atreve a jalear.
   -Más de cincuenta en Suiza,  -  se oyen voces desde aquí,  que al final por kilos de lo que sea no hay quien nos gane.
   El buen hombre agita incansable su campanilla,  pero nadie le hace caso.  El morbo ha vencido al parto.   Qué tiempos vivimos.
 
  

miércoles, 17 de julio de 2013

ASEREJÉ

      Me ha llamado la atención ver a un individuo como Urdangarín llevando escolta policial.  Dos o tres agentes a su alrededor le protegen.
      Pensé que somos los ciudadanos quienes deberíamos estar protegidos de gente como él.   Aserejé.
       O de los banqueros españoles,  los de las preferentes,  curiosamente los mejor pagados de toda la unión europea.   Aserejé.
       Mientras todo esto acontece,  el rey de España dice del régimen de su colega marroquí   que es un  ejemplo de apertura y estabilidad.  Seguramente allí también son iguales ante la ley,  como aquí.  Aserejé.
        Lo de la apertura debe ser por la facilidad con que la gente pobre del país vecino se juega la vida cruzando el estrecho,   huyendo de la miseria.   Los que vienen con pasaporte y  pelas son inversores,  los otros simplemente moros.  Aserejé.
     A todo esto,  comenzamos ya a identificar los primeros brotes,  supuestamente verdes,  en nuestro país.   El color es discutible;  el olor insoportable.   Hay algo realmente maloliente en cuanto se va conociendo.    Aserejé.
     Eso es lo que nos dicen:   " Aserejé  ja  de je,  de jebe tu de jebere seibiunouva majavi an de bugui an de güididipí... "
     Y es que a buen entendedor,  pocas palabras bastan.
    

lunes, 15 de julio de 2013

USTED DIRÁ

   Unos días fuera del mundanal ruido bastan para comprobar que todo cambia,  hasta el punto de seguir igual de distinto.  Somos así.
   Hoy celebran su día nacional nuestros vecinos del norte,  los de la  fraternité y la egalité esa,  que lo conmemoran con un desfile en el que destacan militares de color.  Los mismos que tienen viviendo en los suburbios parisinos cuando se quitan el uniforme.
   Pero nuestro avispado rey ha preferido visitar al otro vecino,  el del sur,  que nos la juega cada vez que puede.  Es lo que hay.
   Aquí andamos distraídos con la bronca interna de la derechona nacional,  que a falta de oposición seria,  se consume en su propio puchero.
   Una parte no quiere a Rajoy,  nunca lo quiso y lo ve débil;  otra lo ve débil y busca repuesto en la lideresa madrileña,  mientras otra lo estima débil y añora al iluminado que creyó ver en él a vaya usted a saber quien.
   A todo esto,  hay un individuo largando mierda desde la cárcel,  ahora defendido por alguien que fue expulsado de la carrera judicial por prevaricación,  mientras quien todos estiman débil se deja asesorar,  o al menos acompañar,  por gente del tenor intelectual de Floriano y González Pons.  Cuando es necesario llegar al orgasmo en dicha línea,  se recurre a la grabación de las explicaciones de  Cospedal sobre aquello de la  "indemnización en diferido de la simulación ".
   No tenemos remedio;  estamos empeñados en lo de la marca España,  que no es otra cosa que una fantasía de lo que no somos.  Una jornada de gilipollez tarda cuatro años en sanar,  cuando menos.  Usted dirá.
  

jueves, 4 de julio de 2013

NADIE TE QUIERE YA

   Ya lo apunté en otra ocasión:  en Europa no nos quieren ni nos han querido nunca.  Como buenos hermanos mal avenidos,  aprovechan cada día para zurrarnos cuanto pueden.
   En Francia nos desprecian,  en Italia nos ignoran,  en Alemania nos envidian,  el Reino Unido nos odia y Portugal nos teme. 
   Holanda y Bélgica nos guardan rencor por no sé qué historias  pasadas y los más nórdicos dejaron de mandarnos a las rubias que hace años creíamos todas suecas despelotándose en nuestras playas.   Como decían  Los Brincos,  qué antiguos somos,  nadie te quiere ya,  qué vas a hacer,  a donde irás...
   Pues no sé donde pero sí cómo,  más mal que bien,  tropezando todos los días con la intransigencia o la mala uva de nuestros queridos hermanos europeos,  mala mar los coma.
   Tendremos que conformarnos con tratarnos y querernos entre nosotros;  los gallegos largan de los andaluces y los andaluces de los catalanes.  Los valencianos desconfían de éstos últimos y los isleños de todos.  Solo nos ponemos de acuerdo en largar casi todos de los vascos.   Somos así pero nos queremos y en el fondo muy hondo nos une la solidaridad más insolidaria que hallarse pueda.  Es que nos conocemos bien.
   En fin,  que hay amores peor avenidos o qué sería de los poetas.   Estaré unos días haciendo el camino de Santiago si me deja algún menisco resentido que yo me sé.  Hasta la vuelta.

lunes, 1 de julio de 2013

A GALERAS

   No hay peor costumbre que comenzar las vacaciones mirando en el calendario los días que faltan para terminarlas.  Pero todo acaba y llega la temida jornada del regreso:  " amarrado al duro banco de una galera turquesca... " ,  que decía Góngora,  como preludio quizás de cuanto vivimos.
   No es por fastidiar,  mire usted,  que ya sé que me adelanto;  los que alcanzamos las vacaciones definitivas,  cosa a extinguir,  llamamos así a unos pocos días en los que dejamos de hacer algo para hacer otro algo.  La jornada de un desocupado es tan rígida que no queda margen para horas extraordinarias y por eso he dado un descanso a mis sufridos lectores.  O sea.
   Estos días he aprovechado para ir al odontólogo,  cosa que tenía afortunadamente olvidada.   Si Argentina es un país de psiquiatras,  España lo es de dentistas;  no sabía que hubiera tantos.
   Y vuelta a la sala de espera con revistas de hace meses,  salvo alguna de actualidad que trae los mismos temas que aquellas,  con las mismas gentes con aún menos vergüenza.
   Alimentamos,  usted y yo que leemos esa basura,  a un sinfín de caraduras  " que viven de ná...",  como cantó Carlos Cano  " yo no creo que el sombrero les toque en la tómbola,  a esos gachós trajeados que viven de ná:  que lo roban,  lo roban,  con cuatro palabritas finas lo roban... ".
   En la revista de hoy leemos que alguien del Partido Popular hablará de la ética en la política y uno va y se queda acarajotao con la noticia.  O es la anestesia.
   En las demás aparecen los de siempre haciendo las gilipolleces de siempre y podemos ver en un caluroso Junio a Pinina de Tal,  que ahora sale con Juanelo de Cual,  ambos de profesión desconocida,  luciendo un abrigo de piel seguramente prestado.     Alguien que dice ser profesional del periodismo hace una sentida crónica de la boda de otros dos prendas,  que por cierto hace meses ya se separaron,  enumerando la nutrida cohorte de gorrones de postín habitual de estos saraos.
   Desde mi última visita al dentista,  la del empaste fallido,  esto ha cambiado poco;  hemos envejecido todos menos los que aparecen en las revistas,  quizás porque la poca vergüenza es antioxidante o porque no son atrasadas sino las mismas.
   Decíamos ayer...