lunes, 28 de octubre de 2013

LO DE LOS ESPÍAS

          Espiar,  lo que se dice espiar,  no es que lo hayan hecho mucho,  porque la risa les puede cada vez que nos escuchan.
           El agente Mahoney,  responsable del seguimiento de Floriano y González Pons,  se ha brindado incluso a hacer horas extraordinarias en su trabajo sin cobrarlas.
            Desde los tiempos de la brigada político social,  formada por los más degenerados de la policía de aquella época,  o la tristemente conocida por brigadilla de la guardia civil,  no se había visto tanta actividad en las escuchas.
            Cuentan que en aquellos tiempos algunos de estos elementos,  que no destacaban precisamente por su formación,  pedían a los interlocutores de las conferencias telefónicas que repitieran alguna palabra para hacerla constar en el informe.
              Ahora los medios son más sofisticados,  inversamente proporcionales al valor de lo interferido.  Que se escuchan muchas tonterías,  vamos.
       El trabajo de espía no está pagado,  me dicen;   son muchas horas de escucha para oír algo de valor y aquí,  me cuentan,  años para escuchar algo inteligente.

        
        .
    

sábado, 26 de octubre de 2013

CATACLISMO

     Algunos lo veíamos llegar,  desoyendo a Nostradamus, a Los Mayas  y a  Mayor Oreja,  el fin del mundo se temía para hoy.
     Todos los resortes de la civilización han saltado,  una vez más,  haciendo caso a los peores augurios basados,  justo es reconocerlo, en el histórico reciente: este Real Madrid no convence y cae otra vez en las garras del Barcelona, con todos sus Mas y todos sus.... menos.
      Con Franco no pasaba esto,  dirá usted con razón,   porque el Barça ya era sospechoso de no sé cuantos infundios,  entre los que se contaba el atentar siempre contra la lógica y pretender ganarnos.  Pero el régimen,  que era muy serio,  no se dejaba.  
       Sin dar crédito a las historias que relatan cómo nuestro equipo jugaba estos partidos con doce,  contando al árbitro,  normalmente funcionario del antiguo sindicato vertical y excombatiente,   sería faltar al rigor  ignorar que alguna vez los azulgranas nos pusieron en apuros y hubo que advertir sobre la marcha a algún juez de línea desafecto al Movimiento,  que así se llamaba aquello,  vaya usted a saber porqué.
     Pero con la democracia,  mire usted por donde,  el rigor y las buenas costumbres se han ido perdiendo.    Este año parecían hacerse bien las cosas y despedimos a un turco nacionalizado alemán  que tenía cara de hambre,  pagándole un montón de millones para enterarnos después que el buen hombre estaba dispuesto a marcharse gratis.   Cosas de inmigrantes.
     A cambio hemos fichado a un irlandés por otro montón de millones que una vez aquí afirma que hubiera venido gratis también.    Así hacemos aquí las cuentas,  uno al debe y otro al haber que diría un contable,  saldo cero,  o sea,  a favor.
     Lo que pasa es que ahora se permite ganar a cualquiera,  por las cosas de la política,  dejando de lado costumbres y tradiciones sacrosantas.  
    

domingo, 20 de octubre de 2013

TERNURA

     Me ha enternecido la imagen,  en tiempos de crispación,   cuando la falta de humanidad en los usos hace costumbre y también,  justo es decirlo,  cuando los años nos hacen creer extraña la ternura.
     Algo está pasando en una sociedad que permanece impasible ante el desahucio de unos ancianos que  irremediablemente  irán a parar a la indigencia y clama al cielo ante el maltrato animal.  Quizás,  el hombre y la mujer de hoy, conformen la especie menos protegida de la naturaleza.
     El arrullo delicado y los ojillos medio cerrados de su pareja,  hacen parar un instante el mundo y la ternura,  esa olvidada cualidad,  aflora.
     Solo el hombre y la mujer,  la mujer y el hombre,  nos devuelven a la realidad;  a la selva,  al día a día de nuestra propia indiferencia. 
    

viernes, 18 de octubre de 2013

LET IT BE

     No corren buenos tiempos para España,  Alfredo,  a pesar de que  Botín afirma que es un momento fantástico,  supongo que para él,  mientras asegura que no para de llegar dinero al país.
     Se refiere a la especulación y olvida,  porque le trae sin cuidado,  que hay más de seis millones de parados de los que muchos ya no cobran nada del estado y se continúan produciendo desahucios por impagos a la banca.  Fantástico.
     Es posible que nos extrañe el que algún día alguien le prenda fuego a algún ministerio o caja de ahorros tras oír este tipo de declaraciones.
     Pero tú,  impasible el ademán,  nadas contra corriente y cierras los oídos.  No va contigo,  la culpa la tienen los españoles,  que votan fatal.
     Deja que suceda,  deja que otros aporten ideas y tengan la oportunidad de desarrollarlas,  deja que otros ilusionen a tanto desorientado,  deja que tanto desengañado sueñe alternativas.
     Ya diste tu paso al frente en momentos difíciles,  con una herencia indeseable y mortecina.  Nadie podrá negar tus servicios.
     Ahora es momento de dar el paso al lado,  de dejar sitio,  de ser generoso y que en la memoria quede el recuerdo de tu trabajo,  innegable,  con sus luces y sus sombras.   Tienes cerca a gente luchadora y lejos la ambición de la impaciente.   Es ahora,  Alfredo,  el momento de moverse.
      
    
   

martes, 8 de octubre de 2013

INFINITUS EST

     El  FMIo Fondo Monetario Internacional,  vuelve a rebajar la euforia del gobierno español y sitúa sus expectativas en el cubo de la basura.   Esta gente,  que vive como Dios y cobra como el César,  no suelta el bocado.
     Y a la vista de los acontecimientos todo apunta a que aciertan.
      La derecha española solo tiene en común el fervoroso recuerdo al caudillo Franco y cariño al dinero.  Unos lo tienen presidiendo el despacho,  junto a la bandera del aguilucho,  mientras otros lo veneran más discretamente.  Sus actos los descubren.
     Ahora todos andan a la greña con lo de los presupuestos y la solidaridad y es que de una cosa saben mucho y de la otra lo ignoran todo.
     A la izquierda tienen a gente desorientada con un líder desnortado y la fecha de caducidad  pasada.  Menudo panorama.
     El sindicalismo,  el tercer poder,  anda quemando facturas de marisquerías porque los fondos de formación han dado para mucho centollo.    La democracia,  lo peor de la democracia mejor dicho,  ha hecho descubrir a muchos el sabor del marisco y esto causa más adicción que algunas sustancias perseguidas.
     La prensa,  el cuarto poder,  lleva demasiado tiempo con la camiseta de partido puesta;  el periodismo ha dejado de ser una profesión seria y solo ladra a la acera contraria de quien le pone el pienso.   Las previsiones,  a veces,  no son más que el resultado de sumar distintas circunstancias y aquí todas apuntan al infinito.  Como el número de tontos,  según la Biblia.

martes, 1 de octubre de 2013

LA BOLSA Y LA VIDA

     La Bolsa ha hecho otro máximo anual,  en una vorágine alcista de complicada explicación.
     Le trae al pairo la caída de Wall Street y el cierre de la compleja administración estadounidense,  se la trae floja el espectáculo de unos presupuestos del estado ridículos y le resbala lo que suceda en la vecina Italia,  donde un delincuente sin escrúpulos ningunea la razón de estado.
     Aquí se le pega un nuevo pellizco a la  hucha de las pensiones y las cosas pintan cada vez peor.  Eso tiene una clara lectura:  cada vez le irá mejor a unos pocos y por eso sube la bolsa.
     Para terminar de completar el saqueo,  la banca está vendiendo sus inmobiliarias a los tristemente conocidos como fondos buitre.   La maniobra no puede ser más maquiavélica:   estos fondos no se quedan con pisos pero sí con empleados de las citadas inmobiliarias,  de los que se desprenden los bancos a coste cero.   En poco tiempo estarán todos en la calle como consecuencia de expedientes de regulación de empleo de fácil justificación.  Más parados para la nómina y aún más carnaza para el empleo precario.   Pero esto no lo quiere ver quien debe.
     Porque solo los ciegos ven brotes verdes en este desierto y la jauría solo grita veinte minutos para regresar pronto a casa a ver el partido.   Nunca se hizo oír la mansedumbre;  por eso la Bolsa sube.