martes, 25 de febrero de 2014

EL DEWATER DE HOY

     Es un debate,  otro,  entre inoportunos;  uno porque nunca debió llegar y otro porque jamás debió quedarse.
      España,  que aún así se llama esto,  es un país de contrastes y paradojas.  El llamado estado del bienestar,  dicen,   mamó en las ubres de la izquierda pero asomó a la derecha a mucha gente.
      Unos,  muchos,  porque se colocaron en la administración,  qué importa cual,  de cuñados de alguien o asesores de vaya usted a saber qué.  Miles de personas,  oiga que no exagero cuando digo miles,  sin otro mérito que haber estado ahí en aquél momento.   Y ahí siguen.
     A otros les ofreció el banco la compra del nuevo piso en un barrio de más postín,  con bmw y casita ilegal en parcela rústica por la que el ayuntamiento cobra IBI,  luz y agua sin registrarla.   En esta situación solo conservaron la pancarta los sindicalistas,  porque el marisco es muy reivindicativo.
     Y vino la derecha,  la peor derecha,  que no es otra que la que a veces crea la izquierda.
     Y así tenemos un presidente que no querían ni en su partido y un oponente en las últimas de sí mismo.  Ambos generan un dewater político de parvulario y letrinas merecedor del olvido.   Vienen tiempos de zozobra y ni siquiera creo que merezca la pena mantener unido un país que se castiga a sí mismo eligiendo para su gobierno a lo más mediocre de su ciudadanía.   A babor o a estribor es lo que hay y en lo más alto del puente,  quien menos ha hecho por mantener el supuesto prestigio de una institución cada día más obsoleta.
 
   
 
   
 
   

martes, 18 de febrero de 2014

EL JUICIO Y LA MUELA

     Suelo mantener que se nace madridista por defecto,  pero el tiempo hace que algunos caigan en vicios y desviaciones.  Hay gente "pa tó".
     Acabo de ver un partido entre dos equipos de postín:  uno,  extranjero a más no poder,  o sea inglés,  pero lleno de españoles y el otro español  que quiere dejar de serlo,  pero lleno de extranjeros.  Hay gente hasta de Albacete.
      Un poco más allá,  en Suiza,  han decidido combatir la pobreza no permitiendo la entrada de pobres.  Son listos estos suizos,  a los que solo interesa el dinero,  limpio o maloliente,  de sus vecinos.  También es cierto,  dicho sea en su descargo,  que admiten infantas desmemoriadas.  Algo es algo.
     Hablando de desmemoriados,  nos avisa otro obispo de que serán excomulgados quienes practiquen abortos.  Ha olvidado mencionar si piensan hacer lo mismo con los curas que abusan de niños al calor de colegios y parroquias.
     El partido ha acabado y han ganado los extranjeros que juegan aquí a los españoles que juegan allá.  Y uno no sabe si alegrarse.  Los niños de mi época cantábamos al ganar un partido algo así como  " hemos ganao la copa de meao y los que han perdío se la han bebío ".    Después nos fué saliendo la muela del juicio.
     
   
     

jueves, 13 de febrero de 2014

LA RADIO

     Los niños de la generación del cincuenta y tantos,  unos más arriba otros más abajo,  no fuimos a la guerra aquella de nuestros abuelos y padres pero sufrimos la más larga posguerra que imaginarse pueda.   Ni siquiera estoy seguro de que hoy se haya acabado.
     Sí recuerdo mi obsesión por afiliarme a la O.J.E.,  organización juvenil española dependiente de Falange,  cuya ideología estaba lejos de entender pero tenía los llamados hogares juveniles,  que eran locales donde se reunían los niños asociados bajo el control de otros niños más mayores,  con diversos juegos de salón,  comics,  (entónces les llamábamos a todos tebeos) y algo que ejercía para mí una atracción mágica:  mesas de ping pong.
     Mi padre no me permitió nunca afiliarme a aquello,  que tenía su uniforme y todo,  por no sé qué razones que se resumían todas en una posible y seguramente temida vuelta de la tortilla.  Nunca entendí aquello ni qué tenía que ver la dichosa tortilla con mis deseos de entrar a jugar en el hogar juvenil cercano a mi domicilio.
     Es cierto que varios de mis amigos de la época pertenecían a la organización y ello me permitía entrar cuando los responsables no estaban atentos.  Pero me echaban al descubrirme.
     Una noche,  no sería muy tarde pero sí que estaba oscuro,  conseguí abrir una de las ventanas del ansiado lugar y entré en él sin pensarlo.  Por unos minutos fuí el jefe y me sentí importante.
     Tanto que al día siguiente descubrieron una cagada,  con perdón,  en aquella adorada mesa de ping pong a la que esos insensatos no me permitían acceder.  (Supongo que habrá prescrito).
      Hoy se celebra el día de la radio y recuerdo un enorme artefacto de marca Telefunken en mi casa,  con varias teclas y un dial que señalaba la localización de emisoras en Berlín,  Tokio,  París y no sé cuantos sitios más que debían estar bien lejos porque lo cierto es que nunca conectamos con ellas.   Incluso,  me contaron,  podía escucharse la pirenaica,  que era la voz clandestina de la gente a la que se conocía como los rojos,  que se habían llevado algo de oro a Moscú.  
     Cuando comencé mis primeros pinitos en lo de la música,  conecté un micróno Ronette a una entrada posterior del artilugio y durante unos minutos soñé que cantaba.  Después saltó una chispa en algún sitio y dejó de sonar.
     En mi atrevimiento por solucionarlo dejé a media casa sin luz,  pero un vecino manitas lo arregló todo y todavía hoy nadie me ha acusado del atropello.
     Era la radio de lacrimógenas novelas y también del rosario de las siete,  que invariablemente se rezaba en muchos hogares,  entre ellos el mío.  No sé cuantos misterios y ora pro nobis caían uno tras otro.  Era cosa de mujeres.   Todavía hoy me gusta el ping pong,  que ciertamente practico poco,  pero me viene una inevitable sonrisa al recordar aquella mesa.   Usted perdone.
   

domingo, 9 de febrero de 2014

JUAN RAMÓN

    
     Hace poco tiempo me refería a ese asesino silencioso que arrasa donde más nos duele.  http://decortaduraalacaleta.blogspot.com.es/2013/06/maldito-sea.HTML
     Se cumplieron los peores augurios y hoy nos ha dejado Juan Ramón,   después de unos meses de duro tratamiento y otros en los que su recuperación nos hizo creer en el milagro.
     Buen amigo,  mejor persona,  músico de talento y Luthier  excepcional,   el sonido Shadows pierde un extraordinario referente.   
     Quienes hemos tenido la oportunidad de compartir contigo muchas horas de ensayo,   buen humor,  mejor ambiente y la mejor música que podíamos interpretar,  vamos a echarte mucho de menos.   Te llevas algo nuestro,  nos dejas mucho tuyo.
    
   
 


viernes, 7 de febrero de 2014

LO DE AQUÉL DÍA.

     Hoy me he tropezado con una  manifestación ruidosa,  o algo así,  de uno de los sindicatos mayoritarios en España.  Precedidos por aburridos policías locales en moto,  entre diez y quince vehículos circulaban con lentitud por una vía céntrica haciendo sonar insistentemente el claxon.  No tengo la menor idea de lo que reclamaban.
     Pero lo que me llamó la atención es que alguno de esos vehículos era de alta gama.  Incluso uno de ellos un Mercedes reluciente cuyos ocupantes,  como hacían los demás,  exhibían sus banderas por las ventanillas.  Y me vino a la memoria un día en el Madrid convulso de los albores de la nueva democracia,  que me tocó vivir porque entonces allí residía,  con ocasión de la legalización del partido comunista.
     Centenares de vehículos recorrían todas las vías madrileñas ante la alegría de algunos,  el temor de muchos y la sorpresa de todos.  Pero eran ochocientos cincuentas,  o cientoventisietes,  o simcamiles de la época.  Si acaso se veía excepcionalmente algún milcuatrocientostreinta.  Y mucho seiscientos,  de todos los colores.
     Lo que cambian los tiempos,  mire usted.  Los grises de entonces pegaban con la misma saña que ahora sus herederos.  Aquí poco avanzamos.
     Los sindicalistas eran bien distintos.  Recuerdo con admiración a un Marcelino Camacho que seguramente jamás subió a un vehículo con asientos de piel.  Austero y honrado.  O sea.
     Apostaría cualquier cosa a que le olieron poco las manos a marisco,  por decir algo.  El estruendo de los vehículos pasó en pocos instantes.  Ni yo ni los demás que transitábamos en esos momentos por el lugar nos enteramos de lo que pedían,  aunque ahora ya no se pide nada.  Se exige.
     Han sido solo breves instantes en que los recuerdos emergen.  Los tiempos,  como las personas,  no son nunca mejores ni peores.  Son distintos,  como los sindicalistas.

miércoles, 5 de febrero de 2014

HÁGASE LA LUZ

     El Comité de la O.N.U. sobre los derechos de los niños ha hecho público un informe demoledor sobre algo conocido y que pocos se atrevían a mencionar.
     Denuncia decenas de miles de casos de pederastia cometidos por sacerdotes de la iglesia católica,  a los que ésta ha amparado habitualmente.  Como mucho ha trasladado al clérigo de parroquia.  Es cierto que últimamente  y ante las incesantes denuncias sobre el particular,  se ha ido apartando a algunos individuos,  más de cuatrocientos solo en el papado de Benedicto XVI,  pero la iglesia,  el Vaticano concretamente,  suele mirar hacia otro lado en estas cuestiones.
     Por eso rechinan los casos de obispos que pretenden hacer de la moral bandera en temas como la homosexualidad,  que puede curarse según alguno afirma,  o decirnos a todos los ciudadanos como debemos conducirnos.  De su ejemplo,  más que de sus enseñanzas,  es fácil deducir que no como ellos.