viernes, 21 de noviembre de 2014

VAYA DÍA

      Pues sí que es un sorpresa lo de los curas de manos largas y obispos que no se enteran.  Toda una novedad.
      A algunos ya no les pone la confesión de la viejecita de turno y sacian su despreciable apetito con la carne fresca de sus víctimas.  Y no son pocos.
      La novedad es ver a una tonadillera entrando en la cárcel y por eso hay medio país paralizado pendiente de la puerta,  que tiene mucho morbo la humillación ajena.
      El otro medio está en cola ante el Ayuntamiento de Sevilla para despedir a Cayetana.
       La Duquesa de Alba,  no sé cuantas veces grande de España,  que vaya usted a saber qué es eso,  nos ha dejado a todos un poco,  a algunos del todo y al país viudo.
       Mientras una incansable Repsol continúa buscando petróleo en Canarias porque  actualmente el barril de crudo se valora más que el de sinvergüenzas.  Ya se sabe que lo que abunda se deprecia.
       A la Pantoja no le adelantarán el tercer grado para que salga a diario porque no es del partido.  El suyo no es pecado de amor,  como el de la Infanta.  A ella se la jugó el Cachuli,  que en el fondo no es más que un pobre hombre que no quiso serlo.   A ella la defiende un abogado y a Cristina la fiscalía.
       Se nos ha ido una figura de otro tiempo y a la de éste la metemos en la cárcel.  A los curas  ha tenido que ser el gran jefe quien les meta mano.  Un par de hostias,  nunca mejor dicho,  es lo que merecen.
     
     
     
     

jueves, 13 de noviembre de 2014

EL REGRESO

     Pues al final me he salido con la mía y me han expulsado del cielo.  La última de las solicitudes llevaba un pliego de cargos digno de un consejero de Caja Madrid por el partido popular y una redacción devastadora.
     La verdad es que también ha pesado la acusación,  infundada,  claro,  de una angelita que afirmaba haberme oído decir no sé qué barbaridad y que me sorprendieron haciendo una pintada en los muros de nubes del sector dedicado a los Corintios,  gente a la que algún santo cuyo nombre no recuerdo,  mandaba insistentes cartas,  según me contaron.
     Y en vez de mandarme al infierno,  como solicitaba,  me devuelven a la tierra en una muestra de inmerecido encarnizamiento.
     Justo el día en que vuelven a conocerse cifras de pobreza que harían ruborizarse a cualquier gobernante con vergüenza mientras la gran mayoría de mangantes que ha saqueado el país disfruta de nuestra justicia,  hecha a la medida de robagallinas con quienes los señores jueces gastan unas energías de las que escasean ante los poderosos,  salvo muy honrosas y contadas excepciones.
     Empiezo a pensar que me he equivocado y miro arriba ante la duda.  No me veía en ese ambiente y añoraba conocer el infierno,  sin entender que para alcanzarlo basta con votar a incompetentes.
     Me he lucido.

martes, 11 de noviembre de 2014

QUÉ INFIERNO DE CIELO

     El cielo es un coñazo,   mire usted.  Me han tenido unos días sin poder usar internet porque me pillaron mirando en el ordenador una sugerente fotografía de Beyoncé.
      En todas partes hay chivatos y aquí abundan,  con carita de santo y mala baba.   De nada sirvieron mis explicaciones:
-Esa señora solo tiene para mí un interés científico como especie a proteger.  - Le dije al angelito responsable del wifi local que me sorprendió en mi atento estudio.    Pero no ha colado.
     De nuevo he remitido al comité supremo,  una especie de sínodo de santos o gente así,  otra solicitud de traslado al infierno en atención a mis deméritos de toda una vida.   A las motivaciones anteriormente descritas,  he añadido mis cargos de responsabilidad de gobierno.
     Les he relatado corruptelas varias, todas las que pude,  recepción de sobresueldos,  mi colaboración en la trama Gurtel y asesoría en todo lo que se ha hecho y dejado de hacer en Valencia y Madrid durante los últimos años.  He jurado incluso ser quien tomaba las medidas para sus trajes a un tal Camps.
-Por aquello de vestir al desnudo,  sabe usted?,  - diré si me preguntan.
     He reconocido por escrito ser el autor de la idea y  proyecto del aeropuerto de Castellón,   llegando a trasladar personalmente allí los ladrillos,  en mis ratos libres,   para colaborar a su construcción y que los aviones no tuvieran que esperar mucho.
     Igualmente ser quien le llevaba la contabilidad a un tal Bárcenas,  prometiendo ser autor de los famosos apuntes.  He asegurado ser quien aconsejó a una señora sin temor al ridículo dar la explicación de la indemnización en diferido de este buen hombre.  A última hora he jurado haber viajado hace tiempo a visitar a una señora que reside en  Madagascar con cargo a las cortes generales del estado.
-Unas veinte veces,  - pienso decir cuando me pregunten,  por no ser más que otros.
     Como colofón a tan radical currículum,  me he comprometido por escrito a volver a votar a Rajoy en las próximas elecciones,  confiando en que tal afirmación les convenza de la conveniencia de mi traslado.
     A ver que dicen ahora.  Ya les cuento.