viernes, 5 de diciembre de 2014

HABLANDO DEL FRIO

     Confieso mi terror al frio y por ello me sorprende ver a la gente aprovechar el puente peregrinando a las estaciones invernales.
     Yo también lo hice en una ocasión,  lo confieso,  hace ya muchos años y lo recuerdo con horror.
     Hacía tanto frío que tenía las manos congeladas y apenas sensibilidad en los dedos.
     Llevaba ya un rato en los servicios de un hotel de Sierra Nevada intentando hacer aguas menores,  o sea,  orinar.  Alguien entró y me miró sorprendido,  o así me lo pareció,  ante lo que seguramente sería una postura cómica.
- Es que no me encuentro la gurrina,  mire usted,   -  le dije.
     Y no he vuelto;   el frío no se hizo para mí y hay mil y una formas de pasar un puente,  las vacaciones o vaya usted saber qué tiempos.
     Pero me pierdo y lo que quería decirles es que me ha dejado frío,  con lo poco que me gusta,  el que aparezcan de pronto en el Vaticano cientos de millones de euros que hasta la fecha permanecían ocultos.  Y aún me deja más frío que lo digan.
     Porque no es precisamente el frío lo que gusta a este personal y quizás por ello la historia reciente nos trae al confesor de la conocida como Beata Dolores,  que con el pretexto de quitárselo dormía con ella.
     Esta pobre mujer,  nacida en Sevilla,  se quedó ciega a los doce años y con esa edad pasó a vivir con dicho miserable que,  posteriormente,  la pasó a otros confesores,  a los que también quitaba el frío en su lecho.  Acabaron pasándola por el garrote vil siendo posteriormente quemada en uno de los últimos actos de la inquisición española,  mientras sus  frioleros confesores salieron de rositas porque si ahora hay arzobispos que miran para otro lado,  ya podrán imaginar lo que habría entonces.
     Para vergüenza de los españoles,  tuvo que ser un francés,  Napoleón,  quien aboliera por primera vez la inquisición española.  Una institución creada para combatir la herejía en el seno de la Iglesia,  que se cebó con las pobres gentes que no seguían los postulados que sus componentes se pasaban por el forro.
     Desde el asesinato de la infortunada María Dolores López,  la Beata Dolores,  en el año 1781  hasta la fecha,  han pasado muchos telediarios y ahora los confesores son otros.  Igual nos sorprenden y algo de esos cientos de millones de euros viene a paliar necesidades por el mundo.  Eso también me dejaría frío,  porque una cosa es predicar y otra dar trigo.
 

2 comentarios:

  1. Buen artículo me ha gustado. Hombre el frío también tiene sus ventajas, ya que si la gurrina se queda presentando armas, ya se te queda tiesa hasta el mes de agosto.

    Saludos Andrés.

    ResponderEliminar