viernes, 17 de marzo de 2017




Y USTED QUE LO VEA

      Decía Lichtenberg que nada nos hace envejecer con más rapidez que el pensar incesantemente que nos hacemos viejos.   Afirmaba García Márquez  que el secreto de una buena vejez no es otra cosa que un pacto honrado con la soledad y Francis Bacon dejó escrito algo así como  "vieja madera para arder, viejo vino para beber,  viejos amigos en quien confiar y viejos autores para leer".
      El tiempo,  que solo sirve para consumirse,  tiende a glorificar lo viejo,  pero nadie quiere serlo,  curiosamente.
      Hace algo más de dos años que dejé de plasmar algunas reflexiones en este blog,  en lo que en principio solo quiso ser pausa y no parada y fonda, pero se alargó el asueto.
      Me ha sorprendido pensar igual que cuando las escribía,  la ingenuidad no envejece,  también me sorprende no haber avanzado en nada.  El tiempo corre,  vuela irreversiblemente y apenas aprendemos o,  quizás,  soy yo quien no lo hace.  Cualquier comentario y he repasado algunos,  tiene hoy la validez que me parecía tener entonces.  Todo permanece igual de sorprendente y solo ha variado el autor,  que se ha hecho más viejo.  Pues qué bien.
.  Y usted que lo vea.

4 comentarios:

  1. ¡¡¡Qué alegría me da verte de nuevo por aquí!!! Todos somos dos años más viejos y no pasa nada, lo importante es estar vivos.
    Te he echado de menos.
    ¡¡¡Bienvenido!!!

    ResponderEliminar
  2. me encanta como escribes
    te dejo un saludo inmenso desde
    Miami

    ResponderEliminar